Definición clara y simple: La economía social de mercado es un orden social, económico y político integrado, centrado en el hombre, en el que, a diferencia del neoliberalismo, la política económica y la política social son simultáneas. Es una auténtica tercera vía porque, a diferencia de las economías socialistas y a las formas de economía de tendencia liberal, la economía social de mercado se fundamenta en los valores éticos trascendentes y universales proclamados por la doctrina social. El respeto a los principios éticos de dignidad de la persona humana, solidaridad, subsidiariedad y bien común, constituyen el fundamento de la economía social de mercado, para lograr una auténtica economía al servicio del hombre.
Con esta propuesta la concerta gana elecciones y la derecha fascistoide intenta hacerlo. Lo temible de esto es que hoy, ambas fuerzas son prácticamente lo mismo. Solo un par de nombres compuestos los separan. Lo temible de esto es que la gente le sigue creyendo a uno y a otro sin considerar una tercera o cuarta propuesta (para no excluir a todo aquel que no es jotoso, como un miembro de esta página) que propugna el cambio real de las directrices en todo lo que tiene que ver con la realidad social, política y económica del país.
La economía que hoy disfrutamos es la más asquerosa de ellas: el Neoliberalismo. Muchos deben leer por ahí que la lucha es “contra el neoliberalismo” pero no saben o no entienden bien que es. El neoliberalismo tiene como principio fundamental la competencia, la cual pone a funcionar hasta el tope las energías en los individuos que conforman el todo social (clase obrera), y así la extrema movilidad que se genera, tras una etapa dolorosa de pequeños “ajustillos” (despidos, camuflaje de horas de trabajo, salarios denigrantes), intenta provocar una sociedad de bienestar. Para que este postulado se realice, el estado no puede sobreproteger al pueblo, vale decir, el populismo o la planificación central mantienen al pueblo en perpetua minoridad; al atrofiarle la iniciativa y la responsabilidad lo mantienen no sólo improductivo para la comunidad sino débil y carente de valor.
Esta realidad de una concerta que desmoraliza a raudales, y que da pie para que hoy, más fuerte que en todo el período, la tercera fuerza esté presente y dispuesta a trabajar desde la base por una metamorfosis de los elementos estatales. Pronto seguimos hablando, por mientras disfrútate uno de los escritos del cuentero nihilista y sórdido de esta página
Con esta propuesta la concerta gana elecciones y la derecha fascistoide intenta hacerlo. Lo temible de esto es que hoy, ambas fuerzas son prácticamente lo mismo. Solo un par de nombres compuestos los separan. Lo temible de esto es que la gente le sigue creyendo a uno y a otro sin considerar una tercera o cuarta propuesta (para no excluir a todo aquel que no es jotoso, como un miembro de esta página) que propugna el cambio real de las directrices en todo lo que tiene que ver con la realidad social, política y económica del país.
La economía que hoy disfrutamos es la más asquerosa de ellas: el Neoliberalismo. Muchos deben leer por ahí que la lucha es “contra el neoliberalismo” pero no saben o no entienden bien que es. El neoliberalismo tiene como principio fundamental la competencia, la cual pone a funcionar hasta el tope las energías en los individuos que conforman el todo social (clase obrera), y así la extrema movilidad que se genera, tras una etapa dolorosa de pequeños “ajustillos” (despidos, camuflaje de horas de trabajo, salarios denigrantes), intenta provocar una sociedad de bienestar. Para que este postulado se realice, el estado no puede sobreproteger al pueblo, vale decir, el populismo o la planificación central mantienen al pueblo en perpetua minoridad; al atrofiarle la iniciativa y la responsabilidad lo mantienen no sólo improductivo para la comunidad sino débil y carente de valor.
Esta realidad de una concerta que desmoraliza a raudales, y que da pie para que hoy, más fuerte que en todo el período, la tercera fuerza esté presente y dispuesta a trabajar desde la base por una metamorfosis de los elementos estatales. Pronto seguimos hablando, por mientras disfrútate uno de los escritos del cuentero nihilista y sórdido de esta página
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