domingo, enero 23, 2005

Dama Blanca (ella sabe quien es)

de blanca muerte viene vestida,
paqueña y pulcra,
con su vestido tomado delicado
y la expresión de suavidad vertida.

ingenua y leve viene atrapada
en pesares pensados a la acera
entregada al ocaso del viento
que revuelve su negra cabellerase
se desliza encaramada en las miradas
de los paseantes nocturnos que la miran
y que gozan entrelazarla mientras piensan:
a mí daría esta muerte la vida
y yo atado a sus trenzas soltaría
el último canto de moribundo cisne.

ella sabe lo frágil vagabunda
que viste de seda a las arañas
para compartir la muerte que rodea
al macho valiente que se acerca,
y se ríe, ella se rie de la mágia babeante,
de los hombres pensantes que caen
a los pies prendidos en la espera
de un beso errado que de al viento
y que caiga, frágil, soñolento, al halo que pesa
a las lágrimas rendidas y a los ojos prisioneros.

me entristesco cuando en luto camino
y la veo venir dispuesta a cantar
a otros oidos temas que quiero,
a escuchar mi última repuesta
mi última lágrima
mi último oído y mi pena
redonda de luna vestida al verla pasar,
para ahoragme en sus besos en silencio resuelvo
no acercarme a tocarla con mi melancolía,
sino respirar profundo
creer que me tengo confianza
y seducirla dos minutos,
lo suficiente para dejar de respirar,
pero volviendo a despertar.

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