miércoles, enero 26, 2005

SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo, dejando solo la verdad de su amor,
la verdad en sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama antes los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

la libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y mi espíritu flotan en su cuerpo y su espíritu
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad porque muero.

tú justificas mi existencia
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero porque no he vivido.


Luis Cernuda, en La realidad y el deseo


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