jueves, febrero 03, 2005

Se aleja el hada

Tal vez, ahora, irá volando,
hacia la primavera, mi hada.
Con su bella naríz oliendo flores
que rosen sus tiernas alas.

Con ella se irán las golondrinas
que pueblan mis cristales
y mi balcón quedará vacío
de esperanzas atesoradas
por tiempos, que voy prediendo
en mi memoria, paso a paso,
como un rompecabezas desaliñado.

Cuando ella pise la tierra y se embarque
en un viaje por luces estivales,
yo estaré pensando en ella
deambulando entre bares,
buscando una musa que cierre mis ojos
y haga olvidar que la recuerdo con la luna,
pero no está.

Caminará por las olas
cantándole al mar,
con su voz de hechicera escondida,
miles de otros amores
que le tocaron las manos
y que admiraron sus píes.
Habrá mil diamantes que intenten
seducir pelo al viento
mientras sonría por los los cumplidos
y quizá no oirá los míos.

Cuando duerma en la noche
al calor de la luna, mirará
en sus sueños estrellas,
sonrisas, ojos y velas,
cantará una canción repetida
y despertará entre mares.

Yo seguiré andando
mirando a la luna, buscando
su cara y sus alas,
disfrazando otros rostros
con el de ella,
pero seguiré sintiendome vacío
por no mirar sus ojos.
Cantando la luna no me vuelve a hablar.

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