Los días se han ido puesto cada vez más grises. Ya no sirve con mirarnos y ver que el azul de nuestro propio cielo está intacto y más brillante que nunca, porque esa ilusión dejó de ser así.
No sé donde ni cuando se nos quedó enmarañado el cielo azul, ni tampoco recuerdo bien porque no hemos vuelto a rescatarlo, pues era más nuestro que cualquier otra pertenencia. Pues bien, el azul se convirtió en ese gris de las peores épocas, aquellas de las que ni tu ni yo queríamos volver a recordar, porque juntos mezclamos colores sacando un azul perfecto que se manchó con gotas de tristeza.
Las nubes grises trajeron consigo un sinfín de nuevas penas, de esas que provocan el dolor del alma que alguna vez fue herida, pero que el azul perfecto logró sanar. Estas nubes llegaron inmunes a cualquier azul perfecto que las quiera teñir, y bien sabemos que cuando eso ocurre, no hay mucho que nuestra cubierta pueda sostener.
Y así no más pasó que las gotas de la gris nube entraron en lo profundo y quebraron la armonía del azul perfecto, haciendo que tu y yo hoy no sepamos que más hacer, pues bien la vida nos dijo que la nube gris solo pasa cuando los colores se separan sin poder volver a reunirse. La ruptura de la cubierta, y el dolor del alma nos dejan el último recurso como único procedimiento, aunque ninguno de los dos quiera perder ese color perfecto que logró con aquel complemento perfecto.
Quien más que yo quisiera tener la cura a todo mal que te aflija, a cualquier dolor que llegué a tu alma, pero sé bien que jamás me preocupé de asegurar nuestra cubierta, pues nunca había visto un azul tan lindo en mis ojos y en los tuyos.
Pero la nube gris no pierde, y si tengo que tomar lo poco y nada que me llevo de tu recuerdo, para que vuelvas a ser feliz, lo haré porque el cielo azul que vi junto a ti no lo olvidaré jamás, y creo que aún tu puedes lograr ver en ojos ajenos uno mucho más brillante. Buenas noches, cierra esta llave que hay muchas otras puertas que esperan abiertas por ti. No te preocupes en recordarme, yo lo haré por ambos.
lunes, julio 25, 2005
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