Felicitémonos, somos,
Aunque no queramos, hispanos.
Qué importa cuantos murieron,
Qué importan las pestes, las violaciones,
Los muertos, los esclavos. Qué importan…
Querámonos como hermanos de sangre
- con los españoles- ya que hemos cometido
Las mismas atrocidades.
Un año más celebrando ocultos la segregación
Con la cara tapada, no por vergüenza, sino por temor
A ser descubiertos celebrando con ira la llegada de la muerte
Disfrazada de estandartes –res- cruzados,
Listos para pagar la culpa de los cristianos,
Que nos mienten, nos matan y nos olvidan,
Nos esclavizan, ya, quinientos años después…
… y celebramos la destrucción con destrucción.
Ahora, a los que destrozaron los llaman “el terror”
Y los que cortaron cabezas, los que cortan cabezas hoy,
Son hermanos de sangre, malditos estamos, nacimos mal,
Crecimos mal, pero solo moriremos, mal, si queremos.
Mi sangre no es mi sangre ni me persona, solo soy yo.
miércoles, octubre 12, 2005
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