sábado, abril 22, 2006

Condenadas alimañas a mi alma,
Descuerándose y alimentando mi desidia,
Escupen, socarronas, pedacitos de una
Que en los bordes de mi dicha, agolpada,
Viraba hasta la vera de retazos. Despreciada.

En mis sueños, sin mis manos, saboreaban
Cada margen, iracunda, de mis ojos.
Sin pensarla, sin tocarla, sin llamarla
Por su nombre, encontraba esquelas
de feéricos destierros. La consumían.

Perla hada, boca abajo, descontenta,
Marginada de mis sueños, desplazada
Por la mugre que en mi mente deposita
La palabra insinuada en mi memoria
Cuando, ebrio de deseo, la sentía y se alejaba
Musitando un descontento, alguna pena
Enterrada en mi expresión socavada.
Una pluma vuela de su pelo,
Escribiendo, en el viento, con mis vísceras
La canción de los trechos mojados,
Del olvido, del ocaso, de la muesca.


Alojadas alimañas, pacientes compañeras,
Digieran lo que quieran, tranquilas,
Sumisas, sueltas y fieras, ensanchen hastío
Y no me dejen solo
En destierro.

sábado, abril 01, 2006

Donde crezca una flor

Esperaré sentado a que crezca mi maleza
Regada a diario con mi agua que sube por los poros
Y se nutre de la tierra que, a mis pies, voy sacando
Con las miradas turbias que me regalo.
Cantaré por las tardes los versos de la nada
Y volarán los esputos a cada parada de sensibilidades,
Hiriendo, a quien más quiero, de mala gana.
La miraré llegar sonriendo, como siempre,
Y lloraré cuando se marche sonrojada, por mi culpa.

Andar por los caminos de nadie
Buscando, ebrio, al hada que se aleja
Cuando más la necesito.

Veo los pasos, a lo lejos, paseantes,
Repleta de misterios, ajena a los vuelos
Que deseo para contaminarme un poco más,
Pero sigue andando a restregar mi mirada en la luna,
A mi pieza la frescura de los callos que se pueblan,
En cada rincón, de desechos brotados a borbotones
Desde la ira de su mirada triste, ansiaba
Reponerme y mirar, un poco más, sus ojos
Y que me desgarren el corazón de indiferencia.

Esperaré sentado donde crezca una flor
Entre mi lodo y mi maleza.
No insista, no seré, jamás, otro;
No cambiaré mi insistencia, permanente,
En destruirme, poco a poco, como los cobardes;
Ni ocuparé palabras vacías, en puntos capaces,
De derrochar, a cada instante, al aire, un verso.
Hoy desperté
Siendo igual que antes,
En mi interior,
Un escalofrío que se cuela ante el murmullo
De nunca estar frente
Y reconocerme.

Hoy anduve retratando
Miradas de anoche en imágenes
Que se fragmentan en mi cabeza
Y sin sentido recuelan,
Entre ellas, sin ser nada.

Hoy sufro por no ser,
Otra vez, el onanista de las palabras
Que engatusan a todas, menos a ti.
Hoy intento celar falsas manos que moldean
Un adiós distante que no respeta
Nada: ni las miradas, ni las manos, ni los ayeres.

Hoy te celo,
Ayer creía que no me importaba
Pero me di cuenta que aun,
Lamentablemente aun,
Me pierdo si me mira,
Me desarmo y esputo
Si me obvia.