Esperaré sentado a que crezca mi maleza
Regada a diario con mi agua que sube por los poros
Y se nutre de la tierra que, a mis pies, voy sacando
Con las miradas turbias que me regalo.
Cantaré por las tardes los versos de la nada
Y volarán los esputos a cada parada de sensibilidades,
Hiriendo, a quien más quiero, de mala gana.
La miraré llegar sonriendo, como siempre,
Y lloraré cuando se marche sonrojada, por mi culpa.
Andar por los caminos de nadie
Buscando, ebrio, al hada que se aleja
Cuando más la necesito.
Veo los pasos, a lo lejos, paseantes,
Repleta de misterios, ajena a los vuelos
Que deseo para contaminarme un poco más,
Pero sigue andando a restregar mi mirada en la luna,
A mi pieza la frescura de los callos que se pueblan,
En cada rincón, de desechos brotados a borbotones
Desde la ira de su mirada triste, ansiaba
Reponerme y mirar, un poco más, sus ojos
Y que me desgarren el corazón de indiferencia.
Esperaré sentado donde crezca una flor
Entre mi lodo y mi maleza.
sábado, abril 01, 2006
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