sábado, octubre 18, 2008

Yo quiero ver cómo crecen las semillas

Que han engendrado desde el tiempo de la luz

Y cae, sobre los pechos, la sabiduría,

Que por años negada fomentó el secreto

Y rostizó las calvas maneras.

Cómo asumen en tercer tiempo

Los genocidas de hoy

Bajo el alero de una voz que crean

Para lavar a la gente directa.

Años fueron los consiguieron

Tras el mismo engaño de perros,

Las mismas palabras, tiempo y tiempo,

Lo que se puede,

Lo que se esconde

Lo que podemos.

Así solventaron los astros

La mirada

Los sentidos a la gente.

No comentaron nada

Sencillamente aplanaron el terreno

La bota

Ahora era un zapato un traje;

No cometieron el mismo error,

Se escudaron de legitimidad:

Hicieron creerse legibles,

Se hicieron lo único,

Salvadores.

Nuestros padres,

Los que quedaron en el terreno

Los que no se secaron por salvar su vida

Sino los que se sacrificaron por el retorno

Ahora están perdidos

Muertos

Asustados del poder que ellos confiaron

Esperando su turno

Para no morir como inservibles.

Cada palabra, al criarnos, era por eso

Era dejar que ellos en su momento les tocaría

Que ellos, llegado el momento, no comprarían la carne de la bota

No lamerían los zapatos del norte

No callarían si algo no era…

Pero los lavaron

Les secaron los sesos

Les secaron los sesos a sus hijos

Esperaron la misma línea,

Pero algo se rompió.

¿Habrá sido la calle que cría con desconfianza?

¿La noche que espera cuando ellos duermen para cometer la lujuria?

Los parques que se expanden por lugares que no creían que sobrevivirían

Y el techo de juguete que soportó la impotencia que reconocíamos

En cada mirada de la anterior generación.

Callan cuando no sobrepasan

Y adornan su tercera guirnalda

El espiro de los ricos días de verano

Jugando en un grifo o cantando la acera.

Los robles que se caían de la risa

A los terrenos del cosmos:

El anillo del cielo,

La nube de credos

Y la ira del vuelto a mirar.

Soñamos con hastío

O conformarse.

No reconocerán el término del contrato,

El escombro del deseo.

Por los pasos que dieron de más

Cuando no sospechaban que el muerto no sería cargado

Si no que cremado en la puerta del templo,

Conocerán la vida de lo no castos de pensamiento

Despertarán en el aras: desnudos, impropios,

Muriéndose de frío.

La falta de costumbre a la necesidad,

La condena de rezar cada mañana en la misma puerta,

A la misma hora rogando olvidar lo vivido lo hecho.

un vago recuerdo

Ahora que pienso que me olvidó,

Como zapato a media noche

En la esquina de algún bar.


Ahora que no importa lo que diga.

Todo estará mal

Y fuera de tiempo.


Si alguna vez me apreció no importa,

No busco un consuelo

Una marca, un desgano que no sea mirarla.

Me quedan los recuerdos, las fotos, los nichos,

Los juegos que solo ella y yo sabemos:

El momento en que me enamoré,

Una tarde de marzo luego de tiempo de no vernos;

Cuando bajé a lo real como fuerza golpe

Y me tomó las manos.


(Fue solo un gesto que valió más que cualquier instante en mi vida

Podría haber muerto y ser feliz

Y toda la intención del que pierde).


Luego, me engatusó con su simpleza,

Con la pasión que llenaba el cuerpo, con la obsesión que me creó.

Pero no me importaba

Si era real lo que en mi cabeza crecía

Siendo solo la semilla de lo que siempre soñaré.

(Futuro lejos de ser definitivo)

Años de pensar en esos labios que me aniquilaban,

Esperando la respuesta de piedra para decir: no va más.

Pero tanto mi mutismo como su inconciencia

No nos llevó a ningún lugar,

Menos a mí,

Que, perdido en el cause del plata, espero el silencio absoluto,

El momento en que decida dejar de pensar en ella

Y congregar a todos los sacerdotes a mi tumba

Para que se rían de mi ateismo.

(Cada ángel que bajó a advertirme

se fue con dos piedras en la nuca).


La noche sigue

Y aun más borracho creo

Que no debo pensar en ella.

domingo, julio 27, 2008

Satiro

ando por la noche

buscando el cuerpo.

no quedan manos para compartir

el recreo del silencio

y sucumbir ante el espejo

para alargar la noche por más de un sol

(sin llorar por ella que no me mira)


cada instante queda en las medias

mirar el cigarro y la tentación de andar de colas,

los roces como animales buscandonos culpas

y no escupir entre medio de nuestros labios

si no que hablar de lo nimio de conocer entre matorrales

y reirse de cada palabra, hablar imperiosamente,

recuerdos que quedarán para los nietos

(siempre censurando los detalles)


ahora no nos queda nada,

solo un par de letras en el fondo del cajón,

no ha pasado mucho tiempo, solo el suficiente,

pero no nos vemos (ni nos queremo ver)

se acabó aquello siniestro de verse

el cumlir con lo no acordado,

el sueño de no ser jamás como nos soñaron

(cuando sobraban camisas)

y siempre sonreiamos jugando a mayores.

aun buscamos no sentirnos como siempre.

jueves, mayo 29, 2008

Rejuvenecer quemando horas
Mientras se sientan, opacas,
En la mesa de la máquina,
Como engranes de espacio
Circulando alrededor del puesto.

Quemando horas en el sofá y la tele
Con dedos cansados de teclas
Y té para conservar la salud.
Viendo, como niños, colores vistos,
El circo que evita el carnaval,
Con pies en cojines pensando un harem,
curvas videadas y descansar
Como stand by de orden entre telas
O soñar, si es que hay suerte.

Dejar a todos en el diván,
Con las monedas entre costuras
Y la palabra que no sana,
Pero que, adicta, repite
Semana a semana, mes a mes, año a año
Y esa máquina en descomposición
Aguanta seis décadas
Y al retiro para amueblar los recuerdos que serán,
Mejor que la épica y la lucha,
Descanso eterno creyendo haber sido.

En la tierra se acaba de roer.

miércoles, mayo 14, 2008

Paréntesis

A los cabros

Cómo releeremos mañana
Las eternas noches en que
Reconstruíamos Santiago a costa
De naufragios en que sudábamos ron
Y mirábamos cuando caía hasta el último conciente
Y llenábamos los bolsillo de sueños
Embarcados a la zozobra.

Cómo será cuando al volcarnos
Recuperemos la necesitad de no existir una noche
Y lanzarse sea lo necesario para dejar de pensar
En lo que se ha convertido
La vida que no quisimos.

Cuándo será la noche en que entre cervezas
Olvidaremos el recuerdo y reconstruiremos el sueño
Quemando cada una de las fotos que hieren
Para recuperar el tiempo perdido
Y acabar con toda la escarcha de Santiago
Y con paraguas
Y sin cordura
Ni consecuencia, felices unos días hasta que el sol salga
Y nos enriele el día a día y volvamos a olvidar
Que en algún momento logramos evadir
Los túneles de la madriguera
Y alcanzamos ver un rayo,
Que nos fulminó el entender.

Ahora, a más de mil kilómetro,
Busco reevaluar la desidia
Y burlar la razón como antes,
Pero solo, atrapado y sin luz.
Para algunos
De los que nacimos bajo la bulla de los ochenta,
Cuando el murmullo era rebelde,
Y la gente hacía arder su prisión,
Intentar recuperar la luna es inevitable.

Nadie tiene el derecho a negarnos
Roer nuestras vidas
Si con eso destruimos su historia,
Además de esterilizarlos para que sus nietos
Se olviden que la horca fue colgada
Por las mismas manos que cercenaron el pan
Y repartieron el vino.

Con sus canas podrán hacerse limpia píes
Y de sus arrugas solo a lo que no llegaremos,
Su seguridad de una pseudo guerra ganada
Donde posan su ley y cuelgan sus medallas
Serán las brazas que calentaran nuestras casas
Y sus recuerdos solo fotos que no querrán mirar
Y para pedirnos perdón será tarde.

Entonces, algunos viviremos en pié de guerra
Contra todo lo que quisieron negar y ocultaron
Tras la cortina y sus abrazos,
E intentaremos revelar cada momento
Solo para construir nuestra historia
Lejos de sus moscas.

Las partes

Crecer y pensar en el tiempo
Ilusiones mayormente prestadas
Los no sidos de otros que se proyectan
E infectan cada cavilación.
Ahí se enumeran gustos, lecturas
Visiones, prendas; pero sobre todo
Robos y fracasos acumulados
En cada esquina.

De a poco asumir que rueda
Y balbucear los mismos códigos,
Entre malezas de ciudad,
Hasta encerrarse solo entre los engranes
Y aguantar cada vuelta.
Así la atomización al ombligo.

Un día, cercado, está buscar la salida
Con el miedo de decidir
Y el ansia de revocar todo
Hasta el nacimiento,
Y solo reconocer el primer llanto
Desde fuera.
En silencio caminar, por primera vez.

Luego de ese llanto volver
Y reconocerse entre todos como otro.
Mirar los autos, las luces, los escaparates
Y rayarlo todo con esa música de los pies
Hasta que el uniforme se llene de garabatos,
Y no fiarse de nada
por mucho que quede dando vuelta.

Mientras recojo mis partes
Renazco.
luego de un tiempo
vuelvo a caer en las redes
y comienzo con mi hígado
para devenir el futuro.

casi como si al salir
solo encontrar otra puerta
que mira otra.

(la misma máquina, otro cuarto)

pero aun así resisto.

lunes, mayo 12, 2008

desde acá sobran las imágenes,

los truenos que rayan la cabeza.

tal vez los recuerdos imborrables

son los que más roen mi cordura.


quisiera que el momento en que caí

se haga por siempre

y llegar a la sima no ocurra

si no es manteniendo el tejado libre

y no llorar por algo que no existió.


desde acá voy raspando

cada palma de mi mundo

donde ya no pertenezco

más que para olvidar.


acá, en cayo, no vuelvo a mirar

lo que al crecer

perforó mi cabeza.

(hasta recuperar las fuerzas

para volverme a ahogar)



martes, abril 22, 2008

de la noche,
cuando todo parece ocuparse
y las luces pasan entrenadas por la acera,
me encuentro en la barra.