Rejuvenecer quemando horas
Mientras se sientan, opacas,
En la mesa de la máquina,
Como engranes de espacio
Circulando alrededor del puesto.
Quemando horas en el sofá y la tele
Con dedos cansados de teclas
Y té para conservar la salud.
Viendo, como niños, colores vistos,
El circo que evita el carnaval,
Con pies en cojines pensando un harem,
curvas videadas y descansar
Como stand by de orden entre telas
O soñar, si es que hay suerte.
Dejar a todos en el diván,
Con las monedas entre costuras
Y la palabra que no sana,
Pero que, adicta, repite
Semana a semana, mes a mes, año a año
Y esa máquina en descomposición
Aguanta seis décadas
Y al retiro para amueblar los recuerdos que serán,
Mejor que la épica y la lucha,
Descanso eterno creyendo haber sido.
En la tierra se acaba de roer.
jueves, mayo 29, 2008
miércoles, mayo 14, 2008
Paréntesis
A los cabros
Cómo releeremos mañana
Las eternas noches en que
Reconstruíamos Santiago a costa
De naufragios en que sudábamos ron
Y mirábamos cuando caía hasta el último conciente
Y llenábamos los bolsillo de sueños
Embarcados a la zozobra.
Cómo será cuando al volcarnos
Recuperemos la necesitad de no existir una noche
Y lanzarse sea lo necesario para dejar de pensar
En lo que se ha convertido
La vida que no quisimos.
Cuándo será la noche en que entre cervezas
Olvidaremos el recuerdo y reconstruiremos el sueño
Quemando cada una de las fotos que hieren
Para recuperar el tiempo perdido
Y acabar con toda la escarcha de Santiago
Y con paraguas
Y sin cordura
Ni consecuencia, felices unos días hasta que el sol salga
Y nos enriele el día a día y volvamos a olvidar
Que en algún momento logramos evadir
Los túneles de la madriguera
Y alcanzamos ver un rayo,
Que nos fulminó el entender.
Ahora, a más de mil kilómetro,
Busco reevaluar la desidia
Y burlar la razón como antes,
Pero solo, atrapado y sin luz.
Cómo releeremos mañana
Las eternas noches en que
Reconstruíamos Santiago a costa
De naufragios en que sudábamos ron
Y mirábamos cuando caía hasta el último conciente
Y llenábamos los bolsillo de sueños
Embarcados a la zozobra.
Cómo será cuando al volcarnos
Recuperemos la necesitad de no existir una noche
Y lanzarse sea lo necesario para dejar de pensar
En lo que se ha convertido
La vida que no quisimos.
Cuándo será la noche en que entre cervezas
Olvidaremos el recuerdo y reconstruiremos el sueño
Quemando cada una de las fotos que hieren
Para recuperar el tiempo perdido
Y acabar con toda la escarcha de Santiago
Y con paraguas
Y sin cordura
Ni consecuencia, felices unos días hasta que el sol salga
Y nos enriele el día a día y volvamos a olvidar
Que en algún momento logramos evadir
Los túneles de la madriguera
Y alcanzamos ver un rayo,
Que nos fulminó el entender.
Ahora, a más de mil kilómetro,
Busco reevaluar la desidia
Y burlar la razón como antes,
Pero solo, atrapado y sin luz.
Para algunos
De los que nacimos bajo la bulla de los ochenta,
Cuando el murmullo era rebelde,
Y la gente hacía arder su prisión,
Intentar recuperar la luna es inevitable.
Nadie tiene el derecho a negarnos
Roer nuestras vidas
Si con eso destruimos su historia,
Además de esterilizarlos para que sus nietos
Se olviden que la horca fue colgada
Por las mismas manos que cercenaron el pan
Y repartieron el vino.
Con sus canas podrán hacerse limpia píes
Y de sus arrugas solo a lo que no llegaremos,
Su seguridad de una pseudo guerra ganada
Donde posan su ley y cuelgan sus medallas
Serán las brazas que calentaran nuestras casas
Y sus recuerdos solo fotos que no querrán mirar
Y para pedirnos perdón será tarde.
Entonces, algunos viviremos en pié de guerra
Contra todo lo que quisieron negar y ocultaron
Tras la cortina y sus abrazos,
E intentaremos revelar cada momento
Solo para construir nuestra historia
Lejos de sus moscas.
De los que nacimos bajo la bulla de los ochenta,
Cuando el murmullo era rebelde,
Y la gente hacía arder su prisión,
Intentar recuperar la luna es inevitable.
Nadie tiene el derecho a negarnos
Roer nuestras vidas
Si con eso destruimos su historia,
Además de esterilizarlos para que sus nietos
Se olviden que la horca fue colgada
Por las mismas manos que cercenaron el pan
Y repartieron el vino.
Con sus canas podrán hacerse limpia píes
Y de sus arrugas solo a lo que no llegaremos,
Su seguridad de una pseudo guerra ganada
Donde posan su ley y cuelgan sus medallas
Serán las brazas que calentaran nuestras casas
Y sus recuerdos solo fotos que no querrán mirar
Y para pedirnos perdón será tarde.
Entonces, algunos viviremos en pié de guerra
Contra todo lo que quisieron negar y ocultaron
Tras la cortina y sus abrazos,
E intentaremos revelar cada momento
Solo para construir nuestra historia
Lejos de sus moscas.
Las partes
Crecer y pensar en el tiempo
Ilusiones mayormente prestadas
Los no sidos de otros que se proyectan
E infectan cada cavilación.
Ahí se enumeran gustos, lecturas
Visiones, prendas; pero sobre todo
Robos y fracasos acumulados
En cada esquina.
De a poco asumir que rueda
Y balbucear los mismos códigos,
Entre malezas de ciudad,
Hasta encerrarse solo entre los engranes
Y aguantar cada vuelta.
Así la atomización al ombligo.
Un día, cercado, está buscar la salida
Con el miedo de decidir
Y el ansia de revocar todo
Hasta el nacimiento,
Y solo reconocer el primer llanto
Desde fuera.
En silencio caminar, por primera vez.
Luego de ese llanto volver
Y reconocerse entre todos como otro.
Mirar los autos, las luces, los escaparates
Y rayarlo todo con esa música de los pies
Hasta que el uniforme se llene de garabatos,
Y no fiarse de nada
por mucho que quede dando vuelta.
Mientras recojo mis partes
Renazco.
Ilusiones mayormente prestadas
Los no sidos de otros que se proyectan
E infectan cada cavilación.
Ahí se enumeran gustos, lecturas
Visiones, prendas; pero sobre todo
Robos y fracasos acumulados
En cada esquina.
De a poco asumir que rueda
Y balbucear los mismos códigos,
Entre malezas de ciudad,
Hasta encerrarse solo entre los engranes
Y aguantar cada vuelta.
Así la atomización al ombligo.
Un día, cercado, está buscar la salida
Con el miedo de decidir
Y el ansia de revocar todo
Hasta el nacimiento,
Y solo reconocer el primer llanto
Desde fuera.
En silencio caminar, por primera vez.
Luego de ese llanto volver
Y reconocerse entre todos como otro.
Mirar los autos, las luces, los escaparates
Y rayarlo todo con esa música de los pies
Hasta que el uniforme se llene de garabatos,
Y no fiarse de nada
por mucho que quede dando vuelta.
Mientras recojo mis partes
Renazco.
lunes, mayo 12, 2008
desde acá sobran las imágenes,
los truenos que rayan la cabeza.
tal vez los recuerdos imborrables
son los que más roen mi cordura.
quisiera que el momento en que caí
se haga por siempre
y llegar a la sima no ocurra
si no es manteniendo el tejado libre
y no llorar por algo que no existió.
desde acá voy raspando
cada palma de mi mundo
donde ya no pertenezco
más que para olvidar.
acá, en cayo, no vuelvo a mirar
lo que al crecer
perforó mi cabeza.
(hasta recuperar las fuerzas
para volverme a ahogar)
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