jueves, mayo 29, 2008

Rejuvenecer quemando horas
Mientras se sientan, opacas,
En la mesa de la máquina,
Como engranes de espacio
Circulando alrededor del puesto.

Quemando horas en el sofá y la tele
Con dedos cansados de teclas
Y té para conservar la salud.
Viendo, como niños, colores vistos,
El circo que evita el carnaval,
Con pies en cojines pensando un harem,
curvas videadas y descansar
Como stand by de orden entre telas
O soñar, si es que hay suerte.

Dejar a todos en el diván,
Con las monedas entre costuras
Y la palabra que no sana,
Pero que, adicta, repite
Semana a semana, mes a mes, año a año
Y esa máquina en descomposición
Aguanta seis décadas
Y al retiro para amueblar los recuerdos que serán,
Mejor que la épica y la lucha,
Descanso eterno creyendo haber sido.

En la tierra se acaba de roer.

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