ando por la noche
buscando el cuerpo.
no quedan manos para compartir
el recreo del silencio
y sucumbir ante el espejo
para alargar la noche por más de un sol
(sin llorar por ella que no me mira)
cada instante queda en las medias
mirar el cigarro y la tentación de andar de colas,
los roces como animales buscandonos culpas
y no escupir entre medio de nuestros labios
si no que hablar de lo nimio de conocer entre matorrales
y reirse de cada palabra, hablar imperiosamente,
recuerdos que quedarán para los nietos
(siempre censurando los detalles)
ahora no nos queda nada,
solo un par de letras en el fondo del cajón,
no ha pasado mucho tiempo, solo el suficiente,
pero no nos vemos (ni nos queremo ver)
se acabó aquello siniestro de verse
el cumlir con lo no acordado,
el sueño de no ser jamás como nos soñaron
(cuando sobraban camisas)
y siempre sonreiamos jugando a mayores.
aun buscamos no sentirnos como siempre.
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