Ahora que pienso que me olvidó,
Como zapato a media noche
En la esquina de algún bar.
Ahora que no importa lo que diga.
Todo estará mal
Y fuera de tiempo.
Si alguna vez me apreció no importa,
No busco un consuelo
Una marca, un desgano que no sea mirarla.
Me quedan los recuerdos, las fotos, los nichos,
Los juegos que solo ella y yo sabemos:
El momento en que me enamoré,
Una tarde de marzo luego de tiempo de no vernos;
Cuando bajé a lo real como fuerza golpe
Y me tomó las manos.
(Fue solo un gesto que valió más que cualquier instante en mi vida
Podría haber muerto y ser feliz
Y toda la intención del que pierde).
Luego, me engatusó con su simpleza,
Con la pasión que llenaba el cuerpo, con la obsesión que me creó.
Pero no me importaba
Si era real lo que en mi cabeza crecía
Siendo solo la semilla de lo que siempre soñaré.
(Futuro lejos de ser definitivo)
Años de pensar en esos labios que me aniquilaban,
Esperando la respuesta de piedra para decir: no va más.
Pero tanto mi mutismo como su inconciencia
No nos llevó a ningún lugar,
Menos a mí,
Que, perdido en el cause del plata, espero el silencio absoluto,
El momento en que decida dejar de pensar en ella
Y congregar a todos los sacerdotes a mi tumba
Para que se rían de mi ateismo.
(Cada ángel que bajó a advertirme
se fue con dos piedras en la nuca).
La noche sigue
Y aun más borracho creo
Que no debo pensar en ella.
1 comentario:
TE QUIERO!
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