Un golpe de abrigo
en el olor a lavanda,
necesidad de olvido o selección,
a veces, querer no sentir.
El mundo lo dibujé deseante,
caí en el error de no producir.
O tal vez no.
Hablaba por divagar,
por abrigar la mente.
Llevar la cavilación al ara
y jurar en vano al despertar
que no pensaba.
(Se abrazan los recuerdos:
preguntas necesarias que helaban,
paseos de sonrisas y cuasi encuentros,
secuestros para sentir,
el silencio frente al resto
con los códigos que creamos)
Lavanda en el bolsillo.
La paz de las caricias
en que rozábamos el querer,
sin importar, parecía,
el mañana, los viajes
que en mi cabeza se creaban
y no sostenían mí mano los que apedree,
las moscas me dejaron
cuando no sentí culpa,
solo me dejé llevar.
Tranquila, mañana pasará,
y estoy dispuesto al silencio,
a calmarte y a llevar
las cavilaciones a cualquier puerto,
sin necesidad ni esperar
más que verte sonreír.
Olor a lavanda.
domingo, mayo 31, 2009
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2 comentarios:
me dibujas mundos, como un papá a una pequeña.... o no sé...quizás como un mago a una aspirante de lucidez.
Te leo. Leo mi rabia dominical. Te leo y hoy tú me abrigas nombrando a la lavanda. Saco su olor de mi base aromática. Respiro. Me relajo. Reconstruyo de apoquitito mi mundo que se acaba de romper. Me siento una niña, una niña jugando en esto de ¿?"Vivir"?¿
Tú me explicas las cosas.
(Yo te robo los cigarros)
Siempre me explicas con paciencia.
(Yo te robo los cigarros)
Me defines los conceptos. Me tranquilizas. Calmas mi mente. Me ayudas a "cruzar".
(Yo, te regalo el Olor de la Lavanda)
Tú de negro, Yo de blanco.
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