lunes, junio 15, 2009

Desviamiento

Tal vez dejará de ronronear
Si le rompo el pescuezo.
Debe estar soñando que duerme en otro lugar
En una cama que no conozca,
Pero propia.
Un espacio donde fue feliz.
Ahora duerme acá
Lejos de su hogar
De su vida
De los lugares donde creció y se enamoró
Como señorita luego del colegio.

Yo la quise, quizás la amé.
Durante el tiempo en que no nos veíamos a diario
Ni compartíamos las comidas
Ni sabíamos donde terminaríamos.
Aquel en que supuestamente
Controlábamos el azar a nuestro gusto
Y estudiábamos de madrugada sin estudiar,
Sino que solo nos mirábamos
Y escaparse de todo era en conjunto
Para conocer lo único que nos importaba.
O tal vez solo yo.

Será con la vida que nos prometimos
O con la que quisimos construir,
En donde jamás pensamos en el naufragio
Ni en la comodidad o lo cotidiano.
En que descubrir nuevos mundos era la meta del día
Y el ayer era ayer y no importaba.

Fue su mirada cuando no creía el cielo fuera posible
Si no se alejaba por completo de ella
Y se mantenía despierta por horas para escribir
Poemas que jamás mostraba,
Pero que al terminar sonreía
Y me abrazaba.

Pero ya no es así.
Ahora al dormir ronronea
Como siempre lo hizo
Pero ya no me desvelo a mirarla
Ni me despierta para hablar
Del sueño que la ahoga.
Ahora duerme y habla
Y canta oraciones para alejarse
No solo de ella si no de todo.
Ahora sueña
Que es feliz.

(tal vez cavilará en qué creo,
en cómo consigo llegar al sueño aún,
no sabe que solo pienso
en cómo abrir su cuerpo
e intentar en sus viseras ver
cómo puede seguir tan tranquilo)

Caín

I

Su pelo largo, su barba,
sus harapos por tenida.
En su izquierda un atado de libros,
su espalda distingue el momento,
a su derecha los locos y una pluma.
Su cansino vagar por las fronteras
creando ciudades: el desierto con neón y faroles.
Ensimismado en su duda
Pasa por el mundo.

El errante,
¡salve, Caín!


II

Ya pactó con Él su desidia:
la negación, el primer caso,
sus instrumentos, su causa.

Con la herejía del orgullo.

Destruyó su filiación, rompió el pacto,
no le temió al castigo ni a la culpa,
con su rencor fundó metrópolis.
Escribió la historia en lo profundo de su existencia,
solo hizo caso del azar de los libros
(ideas eternas de nada),
la lógica del mundo, el caos por ruta.

Solo las dudas, solo en la tierra,
cultiva la seguridad del caído.


III

Aún molestan los recuerdos,
sacrificios al negado,
la culpa tentada de los ángeles
es la memoria de lo estable.

Consumió su legado, su herencia
fue descubrir, ebrio, el deseo,
el goce, el placer.

Rotas las cadenas se reflejó en la cultura
con las penas de la sublevación,
conoció la guerra anterior,
esa que no le pertenecía.

Su camino no era del pasado,
era de su vida y sus actos.

(nuestros padres crearon el presente
y sus padres el suyo,
convirtieron el mundo en esto,
y al negarlos veo su obra,
su cobardía, sus dudas, su sumisión).


IV

Su indiferencia creó los engranes,
con su libertad volvieron a crear cadenas,
los de la casta de su hermano
(celos del pasado),
yugo hermético e inconciente,
sembraron la idea de ser libres:
ver la traición.

Pero aun camina por el mundo,
¡salve, Caín!

miércoles, junio 03, 2009

Se abren las puertas del infierno,
Mientras camino desprovisto de regalos
Hacia el sueño que me completó la noche.

Decía que tenía los dedos con trago
Suturados al jardín.

Sus iconos fueron aquellos en que nunca se arrodillaron,
No comentaban los principios del carbón,
Ni el desierto en que los dejó la cama,
Solo las cosas que sometían las rejas eran dignas de ellos,
Y sus manos aleteando cortaban los sollozos.

Fue el tiempo en que tuve el silencio
Y el techo se veía celeste y se opacaba dependiendo del sol,
Mi camino se veía de lejos
Pero solo miraba mis pies
Y las rocas con las que tropezaba.

¿Te has preguntado si el sol nos esperará?,
Comentaba entre latidos cuando no queríamos dormir,
¿Nuestro anhelo seguirá cuando no nos recordemos
Más que en fotos que se revisan cuando no hay nada más que hacer?,
Yo espero no quererte para ese entonces
Y estar junto a alguien que me atrape
Y me haga lavar los trastos
Y hacer la cama donde solo se duerme
Y nunca desear que vuelvan estos días.

Sería comenzar de nuevo con las dudas,
Con los días sombríos donde cortejar es más un juego,
Con la idea de tropezar constantemente y volver,
Para solo descalzar cuando haya ganas.

No importa que me mire, si no tengo regreso,
La soporto salir vestida del baño, dándome la espalda,
No conoce mi cara más que cuando esta encima, mirando los ojos, sorteando la culpa,
Por rasgar sus vestidos me he vuelto un idiota, he perdido la voz.

No salga nunca de casa de noche, me recuerda cuando se despide,
La luna no se hizo para mendigos de sol,
El infierno no será tu cuna, te comportas.