Se suman las horas al control
Y entumido me recuesto para pensar
En los tragos dados a mano
Y a pasear con las monedas al aire.
La búsqueda del demonio desde dentro
Ejecuta la transformación de la especie.
Recrearse una y mil veces
E intentar borrarse de nuevo
Trae consigo las ansias de cercenar
Y bailar con el columpio.
El techo se acredita solo estando entre ello,
Por qué para sumergirse se necesita dejar las sanciones
O implementar la reyerta con Él para volverse feliz
Esperando lo que el camino muestre.
Intercambio fonos con las luces
Que se precipitan a levantar las espadas,
por ello hay que celebrar,
Pero no pretendan que festeje cuando caigan las caretas
Y nos veamos frente al espejo.
Para qué continuar danzando sin miedos,
Sin rituales que sequen las lágrimas
Y rezumar el sudor en gritos.
O reinterpretar recursos sagrados lavando aquel miedo
Para no llevarlo en la sangre ni luchar,
Si solo aceptarlos como una vieja historia de abuelos en llamas
De quien se ríen los padres para follarse a la juventud
Y soldar la “verdad” en sus muecas.
El tiempo pasa y sigo danzando
Con la costura de los días.
sábado, julio 18, 2009
AÚN LE TEMO A LAS NOCHES.
Aún temo despertar de noche
Y reconocer a cada una de las alimañas
Que rondan por mi habitación.
(Fracasos del tiempo, arrastre de bocas).
No soportan verme dormir
Su risa contagia las paredes, el techo se hinca
Y sudo más que de costumbre.
Enumero cada palabra,
Distingo cada voz y cada palma,
Cada engaño y cada perfume
Ellas saben que no les puedo mentir.
Por un tiempo me alejo
De los ríos y de la escarcha ,
De las sonrisas del espejo,
Del horror de arrinconarlas
Junto a la ventana
Y no huyen,
Si no que apuestan a que no las mire
Y después de unos días
Vuelvo a dormir.
Y reconocer a cada una de las alimañas
Que rondan por mi habitación.
(Fracasos del tiempo, arrastre de bocas).
No soportan verme dormir
Su risa contagia las paredes, el techo se hinca
Y sudo más que de costumbre.
Enumero cada palabra,
Distingo cada voz y cada palma,
Cada engaño y cada perfume
Ellas saben que no les puedo mentir.
Por un tiempo me alejo
De los ríos y de la escarcha ,
De las sonrisas del espejo,
Del horror de arrinconarlas
Junto a la ventana
Y no huyen,
Si no que apuestan a que no las mire
Y después de unos días
Vuelvo a dormir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)