domingo, junio 26, 2005

Cuatro blancas me encierran
Elevando al máximo mi desidia,
Me encierran y obligan a pensar.
Cuatro blancas que me aspiran,
Me alejan de la realidad
Esperando que resuelva mi mundo
Dentro de mi cabeza.

Aparecen, de repente, sueños y pesadillas,
En ellos conocidas que hacen volar palabras
Que se introducen como conceptos puros,
Gestos que dicen más que las palabras,
Sabores que se mezclan con placer,
Dentro de mi cabeza, se oxidan angustias
Que, cuando despierte, crecerán más,
Dándome temor volver a mirar ojos que curan.
Odiándome por dentro escupo en una bolsa.

Entre mirar y no mirar de reojo
Encuentro una bruja atada a la cama
Ella grita si fuera su último grito de vida
Su amor le ha degradado todo el cuerpo y la condición
De ser un ser mágico, bajándola, hasta lo humano,
Hasta mí. Pero no le interesa volver a poder
Encontrar la manera de sanarse, le basta el último hechizo:
No dejar nunca más que duerma tranquilo.

Una soga, una bala, un cuchillo,
Una manera de acabar con el latido que siento,
Una botella que solo duerma,
Un cigarro, un pitito,
Cualquier cosa que me desconecte un segundo
De verla cuando cierro los ojos.

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