Resulta imposible poder mirar tus ojos
sin llenarme de palomas negras
que alzan vuelo a tu vera.
Tus albas manos, demaciado blancas,
imponen un terror a mis pies,
temo que si te toco te corrompo
y rompo tu virginidad.
¿Podré cargar con la pena?,
no lo merezco,
solo soy un perro que canta a la luna
y que en su aullido despierta a una dama
que me mira desde el balcón
sintiendo compasión de mi persona.
Y tú una virgen de la luna, tal vez
la última virgen que me rodea,
no merezco mirar.
Sin embargo, intento hacerlo de reojo
para que no se escape algún buitre
y le dañe la piel. Me rio de mi paranoia
no tengo como hacerle daño,
pero aun así tiemblo hablarle.
Explota el ira y te miento,
no es para ti lo que escribo, es para otra,
que no conoces y es blanca y pura como tú,
es otra a la que veo en la luna borracho
y lloro por usted, es otra hada,
tan blanca, tan pura, tan distante como usted,
es otra, es otra, es...
Me calmo evitando llorar,
pero me abrazas y en tu regazo de leche lloro,
por primera vez a tu lado.
viernes, febrero 04, 2005
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