domingo, noviembre 13, 2005

Beber hasta perder
Tiempo y espacio,
Vergüenza de cuerpos arrastrados
(Trono de posar baberos).
Mirar hasta perder
El pudor de ser sorprendido
Mirando un escote
O tocando un pómulo con un pulgar.

Solo viendo un espejo recostado
Y elevar el cuerpo a la piedra
Tallada por el dios en que creo:
Yo, ego; sujeto
A hacerme solo en la vida,
Obligando a matar mi temor
(Incluso a caer en lugares comunes
Para intentar mostrarme decadente y maldito,
Tal vez sin serlo)
A la caída, al error.
Me puedo levantar mil veces más.

Costras con sudor,
Cuerpos raspando sangre
Con ojos que miran rojos,
Con el daño de lágrimas
-¡Malditos fascistas, poco crueles
Conmigo para hacerme hablar!-
Callan el siniestro bozal, y escupo
Solo la labia inferior,
Estornudo al demoníaco creador.
Yo soy una minoría
-¡Maldita masa, maldito redil!-.
¡Que asco me da su mirada, Dama,
Tan pura y poco helada!.

No hay comentarios.: