Solo lo más hermoso de la borrachera puede
intentar igualar el descanso de mirar por tus ojos cerrados;
el descontrol de llenar cada espacio con un susurro
que haga parecer que me quiere un poco.
Despertar arropado con las sabanas que pesan
más de lo debió pensar al hacerlas cobijas
de noche arduas, de soledades enmascaradas,
de un efímero abrazo y recortado por la luz
del alba cuando limpia almas podridas.
Ayer, estúpido soñante, creí ver en tu boca
la palabra que encantaría mi desdicha,
Pero tan solo era una palabra a un otro
Que escuchaba lo que hablamos y le sonreías.
Sin embargo, cuando me acerco a otra
Salen de tus ojos fieras que escupen odio al ambiente,
Triturantes palabras silenciosas y contaminantes paseos mirando el suelo de los lugares en que enterrabas, constantemente, mi corazón junto a las latas vacías, pateando la perra de juguetes que manipulabas para que te sirvieran, en un momento se alejan y pareciera que sientes el resentimiento de no haberlo aprovechado más, el odio del “se acabó con él” y la vuelta, cualquier luna, a engatusarme y colgarme los hilos nuevamente. Y solo borracho puedo hacer resucitar la esperanza de mi cuerpo manipulado.
domingo, julio 31, 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario